El día inició un poco acelerado pues teníamos que viajar a Cuenca para tocar esa misma noche. Aunque descansamos bastante los días en que tenemos concierto corrido y hay que viajar, tienden a ser un poco más acelerados. Y es lógico porque hay que llegar a probar sonido, casi de inmediato.
En este caso no fue así, gracias a Dios. Llegamos al aereopuerto de Cuenca y fue increíble ver público asomado a las ventanas del lobby del aereopuerto diciendo adiós y tomando fotos de JL mientras caminaba por la pista mientras lo llevaban al VIP. Me recordó, guardando las distancias inmensas! a la escena de Los Beatles llegando a N.Y. ja ja ja ja ja!!!!!!!. Hasta con miembros del crew técnico se tomaron fotos a la salida de la terminal! ja ja ja!.
De aquí nos fuimos al hotel y aprovechamos que el montaje estaba un poquito retrasado y eso nos dió tiempo a poder descansar más. Algunos se fueron a pasear (reservo los nombres, pero me sacaron los pies! ja ja ja!) y me dio mucha envidia porque al ver las fotos de la ciudad me quedé asombrado con la belleza de ésta.
Cuenca se parece mucho a dos pueblos dominicanos que se encuentran en la montaña y tienen similar clima: Jarabacoa y Constanza. Aquí el invierno puede ser bien crudo y en Cuenca también. De hecho, a la hora del concierto la temperatura era de 14º Celsius!. maravillosa para cantar y bailar y sudar poco!
Almorzamos en el hotel y aquello fue un manjar, especialmente los tamales rellenos de pollo...ricos!...Y el pescado ni se diga!...super fresco!
Nos fuimos a la prueba de sonido y ésta transcurrió sin pena ni gloria. La ventaja de trabajar con consolas digitales que pueden memorizar las mezclas anteriores te facilita las cosas muchísimo y ésto hace que sean más cortas.
En lo que estuvimos allí JL fue objeto de un homenaje de parte de la alcaldía, en el cual le entregaron un clásico sombrero Panamá, uno de los productos de mayor exportación ecuatoriana, y más tarde, en el hotel le entregaron las llaves de la ciudad.
Luego vino la hora de alistarnos y salir para el concierto.
Casi 20,000 almas disfrutaron de nuestra música con la misma energía de los dos anteriores. Casi 70,000 almas disfrutaron de 440 en 3 conciertos en Ecuador. Qué decirles!: Gracias por el cariño, por el amor, por la lealtad y por disfrutar junto a nosotros de estos maravillosos momentos!

